cosmos somos/ en ciclos nos movemos/ así nos transformamos
Mes 1: AQUIETAR

Mes 1: AQUIETAR

Seguimos en este #meslunar1 (o 13).

Este es el comienzo del #cicloanualsolar y como todo comienzo, exige atención y cuidado. Cuando la planta comienza a emerger a la superficie, es aún frágil y son muchas las condiciones que se tienen que dar para que pueda crecer y transformarse en una especie adulta, alcanzando así su máximo desarrollo. Este es el tiempo de los pequeños comienzos, donde atendemos los detalles y los progresos sutiles, tenemos precaución en nuestras acciones y movimientos. Este #meslunar de fin y comienzo, es uno de esos momentos en que la delgada línea entre la vida y la muerte se difumina y transitamos por espacios emocionales, mentales y también físicos que portan entusiasmo y vitalidad, que involucran muevas maneras de pensar y actuar y al mismo tiempo en otros se hace más evidente que nunca lo que ya está obsoleto, añejo, rígido. En este periodo de tiempo es cuando dejamos que lo que ya está en vías de morir termine su proceso, hacemos el espacio para los brotes tiernos. El invierno es una época de cuidados y autocuidados porque disponemos de menos energía física y emocionalmente sorteamos las dificultades más profundas, el cuerpo pide reposo y efectivamente dormimos más, estamos en casa, tenemos menos contacto social y tendemos a retraernos. Nada hay de malo en esto, es el tiempo preciso para hacerlo, es justo y necesario. Externamente nos aquietamos, para que esa energía que solemos gastar se redireccione y alimente los cambios y movimientos internos. En cada invierno volvemos a la matriz y de alguna forma, volvemos también a lo primigenio, a las necesidades más elementales de nuestro ser, para luego renovarnos y emerger de nuevo al mundo. Nacemos una vez más en cada nuevo ciclo, tal como la planta, que se eleva buscando el Sol liviana y confiada, sabiendo que en lo profundo de la Tierra, es sostenida y alimentada por su firme raíz.

Las tortugas durante el invierno permanecen en un estado de mucha quietud, incluso comen muy poco. Se retraen en su caparazón como una forma de resistir el frío.

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