cosmos somos/ en ciclos nos movemos/ así nos transformamos
CRECER

CRECER

Como esta es época de limpiezas profundas, hay cosas que saber al respecto. Cuando limpiamos y ordenamos en profundidad aparece lo que llevaba años arrinconado, ocupando espacio, creando un bloqueo en la circulación de la energía. Encontramos también tesoritos que estaban ocultos, que no entendemos por qué guardábamos en cajas. Se hace evidente todo aquello a lo que hay que entregarle de nuestro ser y por supuesto, todo aquello que tenemos que eliminar por siempre jamás. Hace unos días pensaba en qué escribir sobre estos tiempos de los últimos fríos y los primeros floreceres, a propósito de esta tarea que me ha tenido con las energías concentradas y atentas, prestando oído a lo más pequeño y cercano, y lo primero que se me vino fue: CRECER HACIA ADENTRO. Esa es la gran tarea del invierno, ampliarnos internamente, hacer espacio para las raíces, conectar con la Tierra y lo que acá nos convoca. Dejar de mentirnos, de excusarnos, *aceptarnos*, primero en nuestro espacio íntimo, donde nadie entra. En esa negrura de cuando cerramos los ojos, en el traqueteo sin fin de nuestra mente. Ardua tarea, difícil como el más oscuro de los inviernos oscuros. Densa como el petróleo. CRECER DESDE ADENTRO pensé después, porque también ya casi es primavera, y desde dentro es que todo brota. Una vez completada la misión invernal, podemos salir y saber a qué salimos. No necesitamos simular. Dicen los budistas: del fango crece la flor del loto. Atraviesa la inmundicia y florece fragante y majestuosa. Confía en que el trabajo interno es el mejor que puedes hacer. Aclarándote adentro sabrás por donde ir, hacia donde crecer, *intuitivamente*, como la planta que guía sus ramas hacia donde hay espacio, que busca con sus raíces profundas el agua, que dirige sus ramas hacia la luz del Sol. Hacia adentro, desde adentro, esa es la condición.

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