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Luna Llena: Ajá!

Luna Llena: Ajá!

La luna llena es un momento de ajás. Una respuesta ajá es cuando sin quererlo ni buscarlo, juntamos muchas cosas que antes no relacionábamos y PUM! surge la sorpresiva y luminosa respuesta. Comprendemos eso que antes no comprendíamos (algo así como decir ¡Eureka!).

Como en luna llena el Sol ilumina por completo la cara lunar que da hacia la Tierra, reina la luz. La luz lunar se relaciona con lo femenino, la intuición, las emociones, lo subterráneo. Y en luna llena, se producen conexiones que no tienen que ver con un seguimiento lógico de las ideas, o con ponerse a pensar. Te das cuenta. El entendimiento ocurre simple y llanamente, no hay explicación.

Por lo general, este tipo de “iluminaciones” ocurren cuando estamos en un estado de vacuidad, que es también un estado de apertura: nos sentimos en paz, no luchamos, no nos preocupan los logros. Somos libres de nuestra mente inferior, que es la que cotillea, trama, arma teleseries y bandos, crea toda clase de conflictos internos y externos: en definitiva, nubla nuestra consciencia y nos desvía de nuestro camino. Cuando logramos apaciguarla y silenciarla, llegamos a estos estados de quietud y lucidez en que nos convertimos en algo así como una vasijita que puede recibir lo que nuestro hermoso amigo universo tiene para decirnos. Podemos ver lo que nos muestra. Y ahí adivinamos cosas de la nada, nuestras intuiciones se tornan certezas, recibimos mensajes, encontramos misiones que cumplir, servicios que hacer yyyyy podemos generar cambios. Grandes cambios.

Cuando a Newton le cayó una manzana encima y se le “ocurrió” la Ley de Gravedad, el tipo estaba sentado de lo más tranquilo abajo de un árbol (digámoslo, es muy probable que estuviera acostado, mirando las hojitas, embelesado de luz y brisa) y a partir de algo tan simple como que caiga manzana hizo una teoría revolucionaria que cambiaría la forma de ver todos los acontecimientos que ocurren sobre la Tierra. Si averigüas sobre cómo surgieron las grandes ideas que han moldeado nuestro mundo, verás que muchas veces hablan de ellas como algo que *simplemente apareció*.

En luna llena, fase tan amada y temida, es difícil cultivar este estado donde las cosas simplemente aparecen, porque estamos casi siempre con exceso de energía mental (muy propio de nuestros tiempos): la mente se dispara, apunta a cualquier lado, no nos queda espacio para este tipo de ideas y respuestas que todas las personas buscamos, que vienen de nuestro cuerpo entero y de conexiones que se establecen en un ámbito que sobrepasa lo mental. ¿Qué hacer entonces? Medita. Admite que gran parte de los sucesos se despliegan en una dimensión que nada tiene que ver con tu control. Confía en que la vida, que lleva milenios creando y re-creándose, tiene mucha más sabiduría que tú y sabrá qué caminos son los mejores para que te desarrolles en todo tu potencial. Aprende a soltar, a ir por los rumbos que te resulten más naturales y afines, que hacen vibrar tu interior. Deja que esa sensación sea tu guía y maestra. Y quizás entonces, un gran aja se te aparezca y lo ilumine todo 😉

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