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Masanobu Fukuoka

Masanobu Fukuoka

En este mes de siembra, les dejo un pedazo de un libro que amo. Es de Masanobu Fukuoka y se llama «La revolución de una brizna de paja». Es facilmente descragable, yo de hecho tengo una versión que bajé e imprimí porque por esos años era imposible conseguirla impresa, al menos en Chile.

Fukuoka se considera el padre de la agricultura natural, llamada así porque deja que la Naturaleza haga lo suyo, como ha sido siempre. La intervención humana es mínima, se trata más que nada de prestar atención al momento adecuado para realizar ciertas labores: observar cómo es que suceden las cosas e ir con ellas. En este libro, Fukuoka cuenta qué lo impulsó a seguir este camino y cómo lo fue recorriendo, al tiempo que reflexiona sobre la vida humana en su totalidad. Es un libro bellísimo que atañe no sólo a quienes se dedican a la agricultura, sino que a la humanidad completa, creo yo. Siempre retorno a leerlo, siempre me emociona, siempre agradezco que un ser así haya existido y que yo pueda leerlo y encontrarme en sus palabras. Amor eterno a Fukuoka y a sus enseñanzas.

Acá va un minicapítulo completito:

SIMPLEMENTE SIRVE A LA NATURALEZA Y TODO IRÁ BIEN

La extravagancia de los deseos es la causa fundamental que ha conducido al mundo a su difícil situación actual. Rápido mejor que lento, más mejor que menos, este “desarrollo’ superficial está directamente relacionado con el colapso inminente de la sociedad. Solamente ha servido para separar al hombre de la naturaleza. La humanidad debe detener el fomento del deseo de posesiones materiales y ganancias personales y moverse en su lugar hacia el conocimiento espiritual.

La agricultura debe evolucionar de las grandes explotaciones mecanizadas hacia las pequeñas explotaciones apegadas solamente a la vida en sí misma. A la vida material y a la dieta se les debe dar un lugar simple. Si se hace esto, el trabajo se hace agradable y el descanso espiritual se vuelve abundante.

Cuanto más aumenta el agricultor su escala de operaciones más se disipa su cuerpo y espíritu y más se aleja de una vida espiritualmente satisfactoria. Una vida practicando la agricultura a pequeña escala puede parecer primitiva, pero viviendo una vida de este tipo se hace posible contemplar el Gran Camino (El camino de sabiduría espiritual que implica atención y cuidado en las actividades ordinarias de la vida diaria).

Yo creo que si uno examina a fondo su propio entorno y el mundo cotidiano en el que vive, le será revelado el mayor de los mundos.

Al final del año, el agricultor de antaño con pasaba enero, febrero y marzo cazando conejos en las montañas. A pesar de que se le llamaba agricultor pobre, todavía tenía este tipo de libertad. La fiesta de Año Nuevo duraba cerca de tres meses. Gradualmente estas vacaciones se redujeron a dos meses, un mes, y ahora el Año Nuevo es una fiesta de tres días. 

El acortamiento de la fiesta de Año Nuevo indica cuan ocupado está el agricultor, como ha perdido su serenidad física y su felicidad espiritual. No hay tiempo en la agricultura moderna para que un agricultor escriba un poema o componga una canción. El otro día me sorprendió el notar mientras estaba limpiando el altar de la aldea, de que hubiera algunas placas colgadas en la pared. Cepillando el polvo mirando a las deslustradas tenues letras, pude llegar a leer docenas de poemas “haiku”. Incluso en una pequeña aldea como ésta veinte o treinta personas habían compuesto “haiku” los habían presentado como ofrendas. Esto señala cuantas posibilidades tenía la gente en sus vidas en los tiempos antiguos. Algunos de los versos deben tener varios siglos. Ya que hace tanto tiempo de esto, ellos eran probablemente agricultores pobres, pero todavía tenían tiempo libre para escribir haiku. Ahora no hay nadie en esta aldea con suficiente tiempo para escribir una poesía. Durante los fríos meses de invierno, solamente unos cuantos aldeanos pueden encontrar tiempo suficiente para salir un día o dos a cazar conejos. Ahora, para el descanso la televisión es el centro de atención, y no hay tiempo en absoluto para los pasatiempos que enriquecían la vida diaria del agricultor. Esto es lo que quiero expresar cuando digo que la agricultura se ha convertido en algo espiritualmente pobre y débil; solamente se preocupa del desarrollo material.

Lao Tzu el sabio Taoísta, dice que una vida plena decente puede vivirse en una pequeña aldea. Bodhidharma el fundador del Zen, se pasó nueve años viviendo en una cueva. Preocuparse por hacer dinero, expandir, desarrollar, hacer cultivos comerciales y venderlos, no es el camino del agricultor. Estar aquí, atendiendo un pequeño campo, en completa posesión de la libertad y plenitud de cada día, todos los días -éste debe de haber sido el camino original de la agricultura-. Partir la experiencia por la mitad y denominar una mitad física y la otra espiritual es limitante y confuso. La gente no vive dependiendo de la comida. En el fondo no podemos saber lo que es la comida. Sería incluso mejor si la gente parase de pensar en la comida. De la misma forma estaría bien si la gente parase de preocuparse en descubrir el “verdadero significado de la vida”: nosotros no podemos saber nunca las respuestas a las grandes cuestiones espirituales, pero está bien el no entenderlas. Hemos nacido y estamos viviendo en la tierra para enfrentarnos directamente a la realidad del vivir. El vivir no es más que el resultado de haber nacido. Ya sea que la gente coma para vivir, o que piense que debe comer para vivir, esto no es nada más que algo que ellos han pensado. El mundo existe de tal forma que si la gente pusiese de lado su voluntad humana y en su lugar fuese guiado por la naturaleza, no habría razón para esperar pasar hambre. Justamente vivir aquí y ahora -éste es el verdadero fundamento de la vida humana.

Cuando un ingenuo conocimiento científico se convierte en el fundamento de la existencia, la gente comienza a vivir como si solamente dependiera de azúcares, grasas y proteínas, y las plantas, de nitrógeno, fósforo y potasio. Y los científicos, no importa cuanto investiguen la naturaleza, no importa cuan lejos vayan con la investigación, solamente llegan a darse cuenta al final cuan perfecta y misteriosa es realmente la naturaleza. Creer que mediante la investigación y la invención la humanidad puede crear algo mejor que la naturaleza es una ilusión. Yo creo que la gente está luchando por llegar a conocer lo que se podría denominar la vasta incomprensibilidad de la naturaleza. Así que el lema para el agricultor en su trabajo es: sirve a la naturaleza y todo irá bien. La agricultura fue antaño un trabajo sagrado. Cuando la humanidad se apartó de su ideal, apareció la moderna agricultura comercial. Cuando el agricultor comenzó a hacer cultivos para ganar dinero, entonces olvidó los verdaderos principios de la agricultura. Desde luego el comerciante tiene un papel que jugar en la sociedad, pero la glorificación de las actividades mercantiles tiende a conducir a la gente lejos de un reconocimiento del verdadero origen de la vida. La práctica de la agricultura, por ser una ocupación que tiene lugar en la naturaleza, está cerca de su origen. Muchos agricultores son inconscientes de la naturaleza incluso aunque vivan y trabajen en ambientes naturales, pero me parece a mí que la práctica de la agricultura ofrece muchas oportunidades para un mayor conocimiento de ésta. “Si el otoño traerá viento o lluvia, yo no puedo saberlo, pero hoy estaré trabajando en los campos”.

Esta es la letra de una vieja canción popular que expresa la verdad de la agricultura como un medio de vida. No importa el resultado de la cosecha, ni si habrá suficiente o no para comer, ya que hay alegría en el hecho de sembrar y de cuidar tiernamente las plantas bajo la dirección de la naturaleza.

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