cosmos somos/ en ciclos nos movemos/ así nos transformamos
¿Por qué Pulso Sur?

¿Por qué Pulso Sur?

I.

Pulsación es el movimiento de contracción/expansión que está presente en todos los seres vivos.
Desde organismos simples, como la medusa, hasta el humano.
Cuando algo nos gusta nos expandimos, cuando algo nos daña nos contraemos.
Cuando este movimiento es reprimido a través de la sociabilización, la cultura y/o la familia, nos volvemos poco espontáneos, sentimos poco.
La pulsación es vida, todo lo vivo pulsa. 

II.

El pulso hace referencia al movimiento que se produce en las arterias gracias al latido del corazón. El latido comprende los movimientos de expansión y de contracción. Ambos movimientos son necesarios para que la sangre se movilice por el cuerpo. Lo mismo sucede con los pulmones: se expanden con la inhalación, se contraen con la exhalación. Es tan importante que entre aire al cuerpo como que salga, y lo mismo pasa con la expansión y la contracción. Comúnmente le asignamos un valor mayor a lo que implica abrirnos y expandirnos, pero la verdad es que cerrarnos y contraernos es igual de vital. Nuestro cuerpo marca su propio tiempo en latidos y respiraciones, *somos un ritmo* que varía con cada suceso y emoción. ¿Cuántas veces por minuto nos contraemos y expandimos? ¿Has prestado atención a cómo pulsa tu cuerpo? ¿Te has detenido a observar tu respiración, has notado cuán unida está a tus emociones? Escucha tu ritmo, siente el pulso. Es como una canción de sanar y la puedes cantar y bailar.

III.

El pulso es el ritmo vital. Si nos detenemos a observar lo que nos circunda y cómo acontecen nuestras vidas, nos daremos cuenta que todo cuanto sucede circula entre los movimientos de expansión y contracción. Cada día, veremos que nuestro cuerpo y ánimo transita por estados que tienen más de uno o de otro. Hay días muy cambiantes y otros más estables – una cualidad del ritmo es que no es algo fijo, puede variar- .
Así como nuestro corazón late miles de veces por día (cerca de 100 mil!) hay otros pulsos más pausados, de más largo aliento, pero que siguen igualmente este movimiento básico de expandir/contraer. Por ejemplo, cuando es de día nos dedicamos a hacer mil cosas, movernos de acá para allá, trabajar y compartir con muy diversas personas, por tanto podríamos entender que la luz del sol es *expansión*. La noche, en cambio, es más íntima, no estamos con tanta actividad ni expuestos al mundo: nos guardamos y descansamos, así que podríamos decir que equivale a *contracción* (aunque nos expandimos en otros sentidos 👁). Lo mismo sucede a lo largo de un mes (fases lunares, luna ascendente o descendente) o de un año (ciclo estacional). Transitamos entre estados de apertura o cierre, y este dinamismo permite que podamos cultivar distintos haceres y saberes, que podamos experienciar el mundo desde ángulos diversos y ser sensibles a estímulos muy diversos. Una película no nos llega igual en el jolgorio de una tarde de verano a como lo hace en una fría y oscura tarde de invierno en la cama. Probablemente ni siquiera elegiríamos ver la misma película en ambas épocas del año. En estas pequeñas elecciones hay una sabiduría instintiva que de ser escuchada, nos podría guiar como una maestra. Seguir estos pulsos, nos permite aceptar los vaivenes como parte de la vida. Aprendemos a recibirlos, a movernos con ellos, a comprenderlos y agradecerlos. Aunque sean dolorosos, aunque se lleven cosas que considerábamos valiosas. Tenemos la certeza de que pronto en nuestra vida habrán nuevos brotes, que si ahora todo está cerrado, sí o sí se abrirán los caminos. Porque así pulsa. Porque todo siempre es solo un momento dentro de un gran latir. 

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