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Fin de fines: otoño profundo

Fin de fines: otoño profundo

 

 

Estamos en la última lunación antes del nuevo ciclo solar. Luna menguante de FIN de otoño de FIN de año: así que sí, son tiempos de evaluación, de cierre, de términos.
La luna menguante viene siempre a apaciguar la actividad incrementada de los días de luna llena. A la luz de la experiencia, del hacer y el vivir, podemos sacar conclusiones, entender lo que en el fragor de la actividad no tuvimos tiempo de entender.

Es momento, al menos para el hemisferio sur, de finales. Los finales siempre cuestan, nos aferramos a la belleza de lo que fue, a las ilusiones de lo que pudo ser. Nos resistimos a dejar que las cosas sigan su proceso hasta llegar al punto en que mueren, pero es preciso comprender que para que el ciclo se cumpla cabalmente, la muerte es necesaria. El proceso de degradación que sufre todo lo que existe tiene una función, que es la de convertirse en abono para lo que surgirá después. El otoño es una época nutritiva para el suelo: las plantas ya semillaron y ahora se secan, vuelven a transformarse en tierra, y entregan al suelo los nutrientes que de otra forma no podría tener. La descomposición de lo que antes era una cosa para transformarse en otra cosa, diferente, es el paso necesario para entrar en un nuevo ciclo de vida.

Hay momentos en que el rumbo natural de los acontecimientos es más evidente que en otros, nada podemos hacer por cambiarlo, ir en contra es sólo agotar las fuerzas. Estos días son de esos. De cierre y de comienzo. Se acaba esta luna, ya viene la siguiente. Finaliza el otoño, comienza el invierno. Viene fin del ciclo solar, el inicio del siguiente.

Tómalo como una oportunidad de cambio. Una revisión de prioridades, de recordar lo que para tí es sagrado, fundamental, esencial. Igual que el árbol despojado de ramas y hojas.

El proceso es inexorable, despójate de lo que ya no sirve, deja morir lo que se secó. Ahí radica el beneficio de estos últimos días del año.

Porque finalmente todas las hojas, antes o después, van a ser polvo. Y cuando eso sucede, es que la tierra se enriquece.

 

 

 

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