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TUS METAS ESTÁN EN TI

TUS METAS ESTÁN EN TI

Suena obvio, ¿verdad? “¿Donde más van a estar mis metas si son mías?”. Parece evidente pero no lo es, porque muchas veces las metas que nos ponemos estan muy lejos de nosotros. Y no es que estén lejos de nuestro alcance (que si de eso de trata, a Marte podemos ir), sino que están lejos de nuestro cuerpo y nuestras ganas, no responden a nuestro *ser*, no tienen que ver con lo que realmente anhelamos, sino que se centran en factores externos que no hacen más que desviarnos de lo que es necesario y atingente a nuestra realidad, a nuestra vida y a nuestros dones y saberes. Creo que la distracción más común es la competencia con otra(s) persona(s) y también la extrema importancia que damos a la opinión o reacción que pueda suscitar nuestro hacer en el resto (ya sea aprobación o desaprobación en sus múltiples formas). Cuando nos comparamos y medimos en relación a lo que hace/ quiere/ sabe/ etc. otra persona, entramos en competencia. Y así, perdemos el foco. La guía es entonces una autoridad externa y tus metas ya no vienen de ti, las impuso alguien más o tú en función de lo que hacen y quieren otras personas, que es casi lo mismo. Tus metas, las reales, las que te harán desenvolverte de forma que te sientas florecer, vienen de tí y creo, incluso, que siempre han habitado dentro tuyo. No tienen nada que ver con el control, con la manipulación, con “luchar”, con conseguirlas a como dé lugar. No tienes que inventarlas y esforzarte un montón por darles sentido: has estado siempre trabajando por ellas, a veces sin saberlo, porque van a un propósito, que es un propósito de vida (o vital= que te hace vivir, UFA!). Hay cosas que se nos dan como sin esfuerzo, porque siempre nos han apasionado y hemos ido hacia ellas por intuición, por el puro goce de saber más, de comprender, de hacer lo que nos gusta. A veces perdemos de vista esto y deseamos cosas que se nos hacen tremendamente cuesta arriba, que no llenan nuestro corazón y que incluso nos hacen infelices 🙁  Nos estancan y seguimos dejando sin atender lo que en nosotros pide ser atendido. Las deseamos por muchas y muy diferentes razones que tendremos que encontrar y desarticular, por eso llegar a lo que queremos realmente, a lo que nos hace bien y nos llena, es todo un viaje de vuelta a nuestro yo. Las metas u objetivos o quehaceres de alguien, no son los tuyos. Lo que quería tu abuelo, tu papá o tu mamá, tu mejor amigo o tu peor enemigo, no es lo que quieres tú. Tus metas, las que te harán crecer y aprender, saber quién eres, qué necesitas, qué te hace vibrar y desplegarte con la naturalidad con que crece un árbol, están en tí. Las puedes sentir en tu cuerpo, las puedes seguir en tu historia personal. En tu infancia, en los intereses que han guiado tus experiencias, en dónde fijas tu atención cuando miras el mundo. No vienen solo de tu pensamiento, te involucran ampliamente. Te acercan cada vez más a tí, cuando las realizas logras habitarte con menos resistencia. No importa, en último término, el reconocimiento social, los beneficios económicos que traiga o cuan brillante parece hacia afuera, si es que hacia adentro no ilumina. El sentido primero viene desde ti. Confía en que nacido desde lo profundo, como todo lo que nace al mundo, sabrá guiarse y guiarte.

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